Si bien viajo solo, desde que parti he estado con gente constantemente, con mobilidad constante es inevitable, siempre hay contacto con muchas personas. Yo venia de Córdoba, Argentina con camino hacia San Pablo, Brasil y en una parada para cambiar de omnibus en Garupá, Misiones, Argentina, conoci a un niño, estes chiquitos, tenia solamente 9 años de edad, y me miraba raro, aquellas miradas que extranjeros reciben, al mirar yo hablar y ver que yo era un poquitin diferente se sentia en la curiosidad de preguntarme de donde yo era.
Primero pregunto mi nombre. "- Carlos." le conteste. "-Y lo tuyo?", pregunte en seguida. El dijo "-Ezequiel".
Entonces Ezequiel me pregunto. "-Che, que idioma vos hablás?". Le dije "-Portugués y vos?". Entonces aquel niño se puso a pensar silencioso, serio, la mirada perdida y con aspecto humilde, creo que nunca se puso a pensar que idioma hablaba, ahí que se ocurrió la idea y dijo lleno de convicción. "-Yo hablo misionero!"
No pude contener la risa, me quedé encantado con su sinceridad.
